5 de octubre de 2022

Apego

Por definición, el apego es la relación afectiva más íntima, profunda e importante que establecemos los seres humanos. Por Martha Zuria

El apego es, por definición, la relación afectiva más íntima, profunda e importante que establecemos los seres humanos

POR MARTHA ZURIA. ARTICULISTA INVITADA

La vida es flujo, movimiento, cambio constante. Saber fluir con la vida significa estar vivo, pero para ello es necesario entregarse sin reserva al aquí y ahora que es donde todo sucede.

Mucho se habla de la práctica del desapego, de soltar, de dejar ir pero el ego dicotómico y determinista suele hacernos pensar que ello significa alejarse, romper, no permitirse o no entregarse. Paradójicamente, ahí está la trampa del apego. Nos mantiene viviendo en nuestra mente respondiendo al miedo y no profundamente, inmersos en la realidad.

El desapego no consiste en no dar importancia a las cosas, tampoco en no disfrutarlas ni en no enamorarse profundamente de alguien.

El desapego es justo lo contrario. Es entregarse a la vida, al amor y a las experiencias en cuerpo y alma sin aferrarse a la ilusión de un futuro, comprendiendo que todo es efímero, pero que precisamente por ello hay que beber hasta la última gota en el momento presente.

FOTO. Tyler Nix

El desafio del desapego

Practicar el desapego requiere mucho valor, pues significa desafiar los peores miedos del ego, pero una vez vencido ese miedo inicial la recompensa es enorme pues se logra ver con claridad la realidad y construir a partir de ello. Se reconcilian paradojas, pues se comprueba que al sentir profundamente y al entregarse a la vida no se sufre, si bien se viven intensamente toda la gama de emociones pero en control, en plenitud que responde al aprendizaje y al color que damos a nuestras vidas. Toda emoción está cargada de enseñanza y sabiduría, y el desapego nos enseña a saberlas valorar y escuchar.

El desapego nos hace responsables al obsequiarnos humildad y perspectiva, al tiempo que nos aleja de la espantosa ¨culpabilidad¨ proveniente de la expectativa y el miedo. Nos permite actuar desde el amor y no ¨por amor¨, brindándonos así el don de la autenticidad. Nos permite fluir asumiéndonos como parte de algo que nos trasciende y a la vez nos conforma. Ahí encontramos nuestros tesoros, ahí encontramos nuestro verdadero ser.

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