6 de febrero de 2023

Ucrania y Rusia, una tormentosa relación

Ucrania y Rusia, hermanas unidas por lazos atados a las mismas raíces pero con severos impulsos fratricidas. Esta es su historia y la de su tormentosa relación.

Daremos un repaso cronológico de la dilatada historia de Ucrania y Rusia, dos naciones que comparten profundas raíces y viven una complicada coexistencia.

Ucrania y Rusia, hermanas gestadas en el mismo útero. Dos naciones unidas por lazos atados a las mismas raíces pero con severos impulsos fratricidas. Esta es su historia y la de su tormentosa relación.

Frontera

Se dice que la palabra Ucrania proviene de la unión de dos antiguos vocablos eslavos que significan: País Nativo.  Otros expertos relacionan la palabra con el vocablo Krajina, que significa: “Frontera”. Ucrania es, desde los tiempos mas remotos, un cruce de caminos.

En el siglo XIV un tal German Bilévich se registró en la universidad como miembro de la “Nación Rutena”. Doscientos y pico años después, en 1567, un tal Adrián Zahorikus se identificó por escrito como “Ruteno de Ucrania”. Es en el Tratado de Pereyaslav de 1654 donde apareció por primera vez, por escrito, el concepto: “idioma ucraniano” y el gentilicio “ucranianos”.

El nombre histórico de Ucrania es Rus, que llevado al griego y al latín derivó en Ruthenia y Rusia. Hasta el siglo XVI, la tierra ucraniana era conocida como Regnum Russiae. 

El granero del mundo

En los tiempos prehistóricos, el territorio ucraniano fue el solar donde se domesticó el caballo y surgieron algunos de los primeros brotes de planificación urbana. En la antigüedad, el litoral del Mar Negro era el confín más remoto del mundo helénico.

Demóstenes describió las tierras ucranianas como el granero del mundo por su fértil terreno llano. La riqueza agrícola de estas tierras sigue vigente.

Néstor «El Cronista» escribiendo sobre Riúrik, el fundador de la primera gran dinastía eslava.

Eslavos y varegos

Los eslavos orientales son los antepasados de los rusos, ucranianos y bielorrusos. Estos pueblos se asentaron en las tierras entre el Báltico y el Cáucaso entre los siglos I y VII.

Los pueblos nórdicos migraron desde Escandinavia y el Báltico hacia el sur llegando al Mar Negro y al Caspio. En ese trayecto comenzaron a tener contacto con la cristiandad oriental que los llamó varegos. La guardia personal de los emperadores bizantinos era conformada por guerreros de este origen.

Según la Crónica de Néstor, primer registro conocido de la historia de los eslavos, la ciudad de Novgorod tuvo un príncipe varego llamado Riúrik. Su dinastía, la Rúrika, es la primer gran casa real de reyes eslavos. Sus descendientes se expandieron hacia el sur.

Mijaíl I, príncipe de Kyiv. La historia de la conversión de Mijaíl al cristianismo es uno de los mitos fundacionales de las naciones eslavas.

Rus de Kyiv

Oleg I unificó el poder de Novgorod con el de Kyiv estableciendo el estado eslavo fundacional, la Rus de Kyiv. Se discute si la palabra Rusia también proviene del nombre de la dinastía Rúrika o de Rus, denominación genérica para cualquier reino eslavo. En el siglo décimo, la Rus de Kyiv era un reino totalmente cristianizado con un sofisticado desarrollo cultural.

El hijo de Oleg, Igor, fracasó en su intento de conquistar Constantinopla pero consiguió un ventajoso tratado comercial para su reino. Kyiv prosperó gracias a su posición en medio de las rutas comerciales entre el Imperio Bizantino y Asia Central.

La Rus de Kyiv, al final, fue destruida en el siglo XIII, tras años de decadencia, por la invasión de las feroces hordas mongolas.

Jinetes mongoles.

Reino de Rutenia

Galitzia y Volinia, dos de los principados que formaban la Rus de Kyiv, se unificaron creando el Reino de Rutenia. Este reino, junto a la República de Novgorod y la Rus de Vladimir-Suzdal fueron los únicos estados sobrevivientes a la caída de Kyiv.

El Reino de Rutenia, que cubría el actual territorio de Ucrania, fue una típica monarquía medieval de Europa Oriental. Este reino siempre estuvo a merced de vecinos hostiles de forma similar a lo que padecieron los estados cruzados de Tierra Santa.

Los reyes rutenos terminaron sometidos al yugo de la Horda Dorada de Batu Kahn, uno de los nietos de Genghis Khan. En 1349, Regnum Russiae, la Ucrania medieval, se integró en el Gran Ducado de Lituania y después a la Mancomunidad Polaco-Lituana.

Iván IV «El Terrible».

La Madre Rusia

Durante el siglo XV, el principado de Moscú ganó relevancia y poder y se expandió por la zona de forma gradual. Bajo el reinado de Iván III,  casado con Sofía Paleóloga, del linaje imperial bizantino, se inició un proyecto imperial. Moscú iniciaría su camino para convertirse en la heredera de Roma y Constantinopla. Es en este periodo, tomaron ese nombre “vacante”: Regnum Russiae o Rosía en el griego litúrgico ortodoxo.

Fue su nieto, Iván IV, que tras conquistar al kanato de Kazán, concentró el poder y se convirtió en el primer gran autócrata de Rusia. Ivan IV fue el primer gobernante ruso en tomar el título de Zar –la rusificación de César– con el objetivo de convertirse en el emperador de la tercera Roma. Iván estableció el estado ruso y mucha de la estructura de su tiempo persiste en la actualidad. El símbolo de su reinado es la construcción de la catedral de San Basilio, aun en pie en la Plaza Roja de Moscú.

Iván retomó la expansión hacia el Báltico, el Mar Negro y el Caspio y hacia un territorio vasto e inhóspito, Siberia. Su carácter impredecible y violento le hizo pasar a la historia motejado como “Iván, El Terrible”, último monarca de la dinastía Rúrika.

Mijaíl I Romanov.

La tumultuosa transición de Riúrik a Romanov

Tras la muerte del “Terrible”, en el incipiente imperio ruso inició un periodo de inestabilidad y violencia civil conocido como el Periodo Tumultuoso.  Este periodo terminó en 1613 cuando la Zemzky Sobor, la asamblea nacional, ungió a un nuevo monarca. El elegido fue un sobrino nieto de la zarina Anastasia, la esposa y consorte de Iván “El Terrible”.

El nombre del nuevo zar era Mijaíl Romanov, el primero de la dinastía gobernante del Imperio Ruso hasta su caída en 1917.

Jinetes cosacos.

El Hetmanato cosaco

En el siglo XVII, Ucrania formaba parte de la Mancomunidad Polaco-Lituana, el estado europeo con la mayor extensión territorial de su tiempo. Las vidas de los campesinos ucranianos rutenos eran duras bajo servidumbre de la nobleza polaca.

Socialmente, eran notorios los privilegios de los polacos católicos sobre los ucranianos ortodoxos por lo cual, muchos rutenos se convirtieron al catolicismo romano y se integraron a la cultura polaca para facilitarse la vida. A pesar de eso, el deseo de un reino independiente se mantuvo intacto en los cosacos de la región de Zaporiyia.

Bohdán Jmelnitski fue el líder de una rebelión cosaca contra la Mancomunidad Polaco-Lituana. La rebelión pronto comenzó a adherir a toda la sociedad rutena obligando a negociar al rey de Polonia. Bohdán consiguió la autonomía de Kyiv, Chernihiv y Brátslav y religiosamente rompió los obligatorios lazos con el catolicismo romano.

Bohdán recibió el rango militar de Hetman, por lo cual, al liderazgo de este caudillo y sus sucesores se le llama Hetmanato.

Hetman Bohdán Jmelnitski.

El Hetmanato vulnerable

El Hetmanato de Ucrania no se consolidó por la hostilidad polaca y la incapacidad del Hetman Bohdán de forjar alianzas. En la decisiva Batalla de Berestechko, el ejército polaco derrotó a los ucranianos por la traición de los tártaros en pleno combate.  Bohdán fue capturado y el ejército ucraniano huyo en desbandada.

Al final, un tratado ruinoso limitó el territorio del Hetmanato a Kyiv y alrededores. Las hostilidades entre el Hetmanato y los polacos continuaron y las relaciones con los impredecibles tártaros siguieron tensas.

El Hetmanato era ingobernable. El propio Bohdán buscó un acuerdo con Moscú para aceptar bajo su mando a los complicados ejércitos cosacos. Ese tratado es el de Pereyaslav, donde mencionamos el primer uso documentado del gentilicio ucraniano.

En Moscú aceptaron con agrado a un gran refuerzo militar para un reino en expansión pero desconocían los dolores de cabeza que les darían a futuro.

Guerrero cosaco luchando contra las amenazas polaca, otomana y rusa.

La Ruina

Tras la muerte de Bohdán Jmelnitski, el Hetmanato se derrumbó iniciando el periodo conocido como La Ruina.

El Hetmanato se caía a pedazos por las luchas internas por el poder y a las intervenciones de Polonia y del Principado de Moscú y la injerencia del Imperio Otomano. Estar en medio de tres naciones poderosas y hostiles hizo inviable el primer proyecto de nación ucraniana.

Pedro I «El Grande», Catalina II «La Grande» y Alejandro I.

De Pedro a Catalina, los más grandes

Pedro I, nieto del fundador de la dinastía, fue el primer gran gobernante de la casa Romanov. Este zar conquistó el acceso Báltico tras derrotar al Imperio Sueco y ordenó la construcción de la nueva capital, San Petersburgo/Petrogrado.

Pedro encaminó a Rusia a convertirse en una gran potencia, pasando a la historia como “El Grande”. Los sucesores de Pedro fueron su esposa, Catalina I, su hijo, Pedro II y su sobrina, Ana.  Después, la corona debía ser de Iván VI que pasó la vida encarcelado tras un golpe de estado a favor Isabel.

A falta de hijos propios, Isabel heredó la corona a su sobrino, Pedro III. Pedro fue destronado por un golpe de estado a favor de su esposa, Catalina II. Catalina sofocó la sangrienta rebelión de cosacos, se repartió Polonia con austriacos y prusianos y conquistó el territorio ucraniano. Catalina también pasó a la historia como “La Grande”. Ya le dedicamos una entrega.

Húsares ruso y francés combatiendo en Borodinó.

Emperadores de Todas las Rusias

Catalina fue sucedida por su hijo, Pablo, con el cual tuvo una tormentosa relación y que resultó igual de inepto que su padre. Pablo no duró mas de cinco años en el trono ya que fue asesinado en un complot.

El sucesor de Pablo fue su hijo Alejandro I, el zar que repelió la invasión napoleónica. Alejandro I junto su abuela, Catalina II y Pedro I tienen algo en común además del linaje; estos tres monarcas fueron los únicos gobernantes capaces emanados de la casa Romanov.

Alejandro fue sucedido por su hermano, Nicolás I, que continuó con la política expansiva del Imperio Ruso. A diferencia de su hermano, Nicolás fue un gobernante incapaz y autoritario ante los constantes levantamientos. Los pueblos del Cáucaso, los polacos y claro, los ucranianos, dieron muchos problemas a este zar.

Soldados rusos y británicos combatiendo en Balaclava.

La Guerra de Crimea

Bajo el reinado de Nicolás, el Imperio Ruso aliado con el recién independizado Reino de Grecia se enfrentó a una coalición conformada por el Imperio Británico, el Segundo Imperio Francés, el Imperio Otomano y el Reino de Cerdeña en la Guerra de Crimea; un conflicto bélico librado principalmente en territorio ucraniano y que por extraño que parezca, surgió por motivaciones religiosas similares a las Cruzadas de Tierra Santa de la época medieval. En este conflicto se libró la famosa batalla de Balaclava como parte del Sitio de Sebastopol y fue donde Miss Nightingale lideró al primer cuerpo de enfermería.

Nicolás murió en 1855, heredando el conflicto a su hijo, Alejandro II. El nuevo zar buscó la paz tras perder Sebastopol. Rusia perdió influencia en Europa Oriental, los Balcanes y el control del Mar Negro.

La derrota del ejercito ruso ante franceses y británicos fue total.

Alejandro II.

Reformas tras la catástrofe

Alejandro II concluyó que la derrota, además de los brotes de cólera, se dio por que su ejército de siervos conscriptos reclutados por la fuerza y capitaneado por oficiales y comandantes incompetentes cuyos rangos eran otorgados por herencia y no por mérito, no era rival para los modernos ejércitos británico y francés, conformados por soldados voluntarios emanados de una ciudadanía libre, bien entrenados, armados y dispuestos a luchar por su nación. La consecuencia de la derrota en la Guerra de Crimea fue la abolición de la servidumbre.

Alejandro II en su lecho de muerte tras el atentado que le quitó la vida.

Bombas contra el Zar

A pesar de las reformas, el reinado de Alejandro II fue convulso. Las intrigas internas eran interminables y no paraban los levantamientos nacionalistas en el Báltico, Polonia, Bielorrusia y claro, Ucrania.

El reinado de Alejandro escaló en autoritarismo y represión provocando atentados contra la vida del zar. Tras eludir 4 intentos de homicidio, Alejandro II fue asesinado con un bombazo en marzo de 1881.

Alejandro III.

El Pacificador

Tras el magnicidio, la corona imperial cayó en las sienes de Alejandro III, hijo del zar asesinado. Alejandro III fue conocido como “El Pacificador” gracias a que rompió la tradición belicosa de sus predecesores.

Este zar, el penúltimo, no se involucró en ninguna guerra. Alejandro conocía las limitaciones del imperio, pero el interior mantuvo el corte autoritario. Murió en 1894.

Alejandro III tuvo un reinado relativamente estable comparado con sus predecesores y sobretodo, con lo que le tocaría a su sucesor, Nicolás II.

Alejandra, Nicolás II y Grigori Rasputin.

El Último Romanov

Nicolás II era un hombre afable y cordial pero carente en absoluto de formación militar y administrativa. El nuevo zar evitaba a toda costa los tediosos asuntos de estado y prefería pasar el tiempo con sus hijos y con su esposa. El zar idolatraba demasiado a la emperatriz Alejandra… como ella idolatraba al santón Rasputin.

La economía rusa estaba en picada, con una sociedad desesperada y una debilidad militar critica hizo al imperio vulnerable. Nicolás ignoraba que el vasto imperio que gobernaba era una bomba de tiempo.

Acorazado Mikasa, buque insignia de la Armada Imperial Japonesa en la Batalla de Tsushima.

La catástrofe del Mar Amarillo

En oriente, el Imperio del Japón era una potencia temible tras derrotar al Imperio Chino. La relación entre los imperios ruso y japonés fue tensa desde mediados del siglo XIX, resultando inevitable el choque entre la Madre Rusia y el Imperio del Sol Naciente en 1904. La anticuada y pésimamente comandada flota rusa fue aniquilada por la moderna Armada Imperial Japonesa del Almirante Togo.

Soldado japonés derrotando a un soldado ruso.

El derrumbe del mito

El poderío naval japonés no solo arrebató a Rusia el control de puntos estratégicos en los litorales del Pacífico. Además de la flota del zar, los japoneses hundieron a cañonazos un mito histórico. Por primera vez, una potencia imperial europea era vencida militarmente por una nación no étnicamente caucásica, derribando el mito de la superioridad “natural” europea.

La humillante derrota contra Japón, marcó el inicio del fin no solo para Nicolás II si no para toda una dinastía.

Campesinos ucranianos.

El inicio del fin

Además de la paliza que los japoneses dieron al orgullo nacional, las condiciones de vida del pueblo ruso eran miserables. Las tensiones sociales producto del descontento generalizado llegaron a puntos críticos.

El estallido se dio tras la brutal represión a una protesta pacífica de obreros en el Palacio de Invierno de San Petersburgo. Este suceso se dio el domingo 9 de enero, según el calendario juliano o 22 de enero según nuestro calendario gregoriano, del año de 1905

Tropas del zar reprimiendo manifestantes.

La primera revolución

El estallido de la Revolución de 1905 tras ese domingo sangriento sumergió al país en una espiral de violencia contra el régimen. El resultado fue la firma del Manifiesto de Octubre por parte del zar, documento que puso fin de la monarquía absoluta. El Imperio Ruso se convirtió en una monarquía constitucional, estableciendo un poder legislativo, la Duma Estatal.

Manifiesto de Octubre.

Monarquía constitucional

La Duma, heredera de la antigua Zemski Sobor fue la cámara baja y el Consejo de Estado del Imperio ejerció como cámara alta. Este nuevo poder legislativo debía garantizar las libertades civiles y marcar contrapeso al poder del zar pero la falta de avances sociales y la debilidad política de la Duma condenaron a la monarquía constitucional al fracaso. Rusia era un caos, pero de la mano con el resto de Europa, estaba al borde de la hecatombe.

Nicolás II y el Gran Duque Nicolaiévich.

La Gran Guerra

En 1914 las relaciones entre las potencias europeas estaban en tensión máxima. Bastaba una imprudencia para detonar un conflicto a gran escala. El nacionalista serbio que asesinó al Archiduque Francisco Fernando y su esposa cometió esa «imprudencia». Iniciaba la Primera Guerra Mundial.

El Imperio Ruso se unió al bando de la Triple Entente conformada por el Imperio Británico, Francia y posteriormente el Reino de Italia. No era la primera vez que la vieja Rusia se vería las caras en combate con las potencias germánicas; el tema, es que las circunstancias de 1914 no eran las mismas a las de los tiempos de Isabel o Catalina “La Grande”.

Nicolás II en el frente.

Incompetencia y pompa

El zar entregó el comando de sus ejércitos a su tío, el Gran Duque Nicolás Nicolaiévich. La causa bélica de Rusia era proteger a los serbios de las potencias centrales. Eso dictaba la “misión divina” de la Madre Rusia, que debía cubrir bajo su manto a todos los eslavos ortodoxos del mundo. La cruda realidad, era que la Rusia del zar Nicolás II no estaba en condiciones de protegerse ni a si misma.

Soldados rusos ejecutando a un desertor.

La inevitable catástrofe

En el momento que estalló la guerra, el Imperio Ruso era un gigante estancado en el tiempo.

Militar, económica y socialmente, Rusia estaba en uno de sus peores momentos bajo uno de los gobernantes mas incompetentes de la historia. Su contraparte, el Imperio Alemán, era la nación mas rica, moderna y con el desarrollo industrial, político y social mas grande de su tiempo.

El ejército alemán era el mejor del mundo. Estaba bien entrenado, suministrado y armado con tecnología de punta. Sus oficiales y altos mandos tenían la mejor formación táctica, estratégica y técnica del momento mientras que el grueso del ejército ruso era carne de cañón de la cual solo el 4% de la tropa sabía leer y escribir. El soldado ruso estaba pobremente armado, mal entrenado y peor suministrado y sobretodo, mal dirigido.

Los oficiales y altos mandos del ejército del zar rebosaban de pompa aristocrática pero carecían de elemental formación empezando por el comandante. El Duque Nicolaiévich no tenía idea de absolutamente nada por lo cual se le asignó un estado mayor… que era igual o peor de incompetente.

Las armas de Rusia iban directo a otra catástrofe por las mismas causas que contra los japoneses en 1904 y en Crimea a mediados del siglo XIX.

Soldados alemanes deteniendo con ametralladoras una carga del ejército ruso.

Trincheras mortales

En Polonia y Galitzia, el ejército ruso se metió en una guerra de desgaste en contra del ejercito del Imperio Austro-Húngaro mientras que en la Prusia Oriental, los alemanes hicieron pedazos al ejercito del zar. Rusia perdió cien mil hombres durante el primer año de la guerra tan solo contra los alemanes. Ni la visita del zar en al frente, que mejoró un poco la moral de los maltrechos soldados rusos, evitó la derrota.

En Ucrania, la Gran Guerra fue muy destructiva. Muchas aldeas y poblaciones fueron atacadas sin piedad por todos los frentes, acusadas de ser pro-rusas, pro-austriacas, pro-alemanas o nacionalistas.

A pesar de que estaban en el bando a la postre ganador, la Primera Guerra Mundial fue el acabose para la Rusia Imperial.

Obreros rusos durante una huelga.

La bomba de tiempo

El esfuerzo bélico fue letal para la jodida economía imperial. Las condiciones de vida de la población, harta de la guerra,  cayeron a puntos críticos por la escasez de alimentos y carbón en el crudo invierno.

Nicolás II, en su profunda incompetencia, no generó las reformas sociales necesarias por lo cual, en 1916, liberales y socialistas dentro de la Duma formaron una alianza con el objetivo de convocar una asamblea constituyente y la elección democrática de un poder ejecutivo.

Mujeres protestando.

La Revolución de Febrero. Buscaban pan y derrocaron a una dinastía

En el Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo de 1917, las furiosas y desesperadas mujeres que hacían filas para las compras, convirtieron su infructuosa espera en una feroz manifestación. Esta fue la chispa que provocó el estallido de la revolución que derrocó al zar.

Si, a la orgullosa dinastía Romanov, Zares de Todas las Rusias, la derrocó un movimiento iniciado por amas de casa que hacían fila para comprar pan y que explotaron debido a la escasez y el hambre de sus familias mientras sus esposos, hermanos e hijos morían en las trincheras bajo los obuses y ametralladoras alemanas.

El estallido se dio, como dijimos, el 8 de marzo y duro cinco días, hasta el 12 de marzo, fecha dentro del calendario gregoriano, pero en el calendario juliano, estos sucesos se dieron del 23 al 27 de febrero, por lo cual, este levantamiento paso a la historia como la Revolución de Febrero de 1917.

Manifestante sobre la cabeza derribada de una estatua del zar.

La caída del zar

El zar Nicolás II, viendo que no había manera de salir bien librado, abdicó en favor de su hermano, el Gran Duque Mijaíl Aleksándrovich, pero Mijaíl tenía instinto de supervivencia y rechazó la oferta. En esos momentos, la corona imperial rusa era una sentencia de muerte. Nicolás dejó el poder en manos de un gobierno provisional mientras se convocaban elecciones.

El Príncipe Lvov y Aleksandr Kerensky.

El Gobierno Provisional

El Gobierno Provisional que fue encabezado primero por el príncipe Lvov y luego por Aleksandr Kerensky. Fue incapaz de lograr los acuerdos políticos para avanzar en las urgentes reformas sociales y económicas y tampoco pudo sacar a Rusia de la Gran Guerra. Mientras esto pasaba, crecían las bases sociales bajo el guión ideológico de un tal Vladimir Ilich Ulianov, mas conocido por su seudónimo, Lenin.

En el otoño de 1917, los socialistas dominaban la narrativa política mientras que en la Rusia rural, los soviets, las asambleas proletarias, impulsaron una reforma agraria radical. En las ciudades, la desesperada población aumentaba su apoyo a la extrema izquierda.

Lenin durante un discurso.

La Revolución de Octubre

Los bolcheviques, el grupo mas radical de la extrema izquierda liderados por Lenin, aprovecharon el vacío de poder para tomar el control de la Duma y del gobierno, adjudicándose la victoria de la revolución.

La Revolución de Octubre de 1917 puso fin al gobierno provisional y dio paso a uno nuevo, el Sovnarkom. El nuevo gobierno bolchevique consiguió poner fin a la tortuosa participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial logrando la paz con Alemania y el Imperio Austro-húngaro con el Tratado de Brest-Litovsk.

Durante la revolución, los bolcheviques extendieron su influencia creando los estados pre-soviéticos, aplicando la ingeniería social a través de las fórmulas económicas y políticas del socialismo planteado por Marx interpretado y adaptado por Lenin. Así inició al comunismo soviético.

Mykhailo Hrushevski

La Rada Ucraniana

En marzo de ese convulso 1917, los liberales y socialistas moderados que dominaban las mayores fuerzas políticas de Ucrania formaron un parlamento cuyo objetivo fue legislar a favor de una nación ucraniana independiente, la Rada Central. El primer presidente de la Rada fue el académico Mykhailo Hrushevski. La Rada contaba con abrumador apoyo popular y pasó a convertirse en el primer parlamento nacional ucraniano.

En abril de 1917, los 700 delegados del Congreso Nacional de Ucrania apoyaron de forma unánime a la Rada y ratificaron la presidencia de Hrushevski. Como diputados, fueron nombrados el al líder socialdemócrata, Volodímir Vinnichenko y el liberal radical Sergiy Yefermov. La Rada también contó con apoyo del jefe militar ucraniano, Simon Petliura.

Respaldada por las fuerzas políticas, militares y sobretodo, por el pueblo, la Rada tenía total legitimidad, pero eso no significó nada en Rusia.

Textos de las Proclamas Universales.

Proclamas universales

Como era lógico, el Gobierno Provisional ruso se negó a reconocer la autonomía ucraniana. En respuesta, en junio de 1917, el Consejo Nacional realizó la Primera Proclama Universal de la autonomía de Ucrania.

En un principio, los ucranianos no contemplaban una independencia total de Rusia y tras un acuerdo con el Gobierno Provisional, se proclamó la Segunda Proclama Universal, consolidando la autonomía de Ucrania dentro de una Rusia federal. El 20 de noviembre se realizó en Kyiv la Tercera Proclama Universal estableciendo la división territorial de la República Popular de Ucrania.

Soldados cosacos del Regimiento Polubotko.

Levantamiento Poluvotki

En julio de 1917, soldados cosacos del Regimiento Polubotko acuartelado en el arsenal de Kyiv se levantaron contra la Segunda Proclama Universal. Estos soldados eran partidarios de la independencia y aunque no comulgaban con la Rada, su móvil, mas que político, fue que vivían en condiciones miserables.

A pesar de que eran diez mil soldados rebeldes en el corazón de Kyiv, el levantamiento fue controlado. A los cosacos rebeldes se les envió al frente rumano de la Primera Guerra Mundial, que daba la casualidad, era de los mas calientes y pronto encontraron la muerte en las trincheras.

Lenin leyendo PRAVDA, el periódico oficial bolchevique.

República Popular Ucraniana y la Ucrania Soviética

Tras la proclamación de la República Popular en la Tercera Proclama Universal, se promulgaron reformas de índole socialista y liberal con el objetivo de pacificar, organizar la tierra, otorgar derechos laborales y civiles, autonomía a las minorías y amnistía para presos políticos.

A diferencia de sus homólogos rusos, el Congreso de los Soviets de Ucrania fue el único que no apoyó a los Bolcheviques aunque se mantuvo favorable a la centralización del Soviet.

Como era de esperarse, los bolcheviques ucranianos no aceptaron el rechazo y en diciembre de 1917 proclamaron en Járkov la Ucrania de los Soviets, comenzando a trabajar de la única manera que conocían, con represión y violencia. Los bolcheviques ucranianos comenzaron una campaña de violencia contra la burguesía, pero, como se sabe, para las hordas de asesinos comunistas esa categoría aplica para cualquiera que se les oponga.

Los bolcheviques crearon el Frente Revolucionario del Sur y dieron un ultimátum a la Rada Central mientras ocupaban violentamente Kyiv, todo con el beneplácito de los bolcheviques rusos.

Lenin hablando con obreros.

Golpe Rojo

El 22 de enero de 1918, pocos días antes de retirarse de Kyiv, la Rada Central proclamó la independencia de Ucrania en la Cuarta –y última– Proclama Universal. Como hoy y como siempre ha sido, el objetivo del pueblo ucraniano ha sido su libertad y su independencia y como mencionamos antes, repudiaban a los bolcheviques.  Esto era normal ya que cualquier persona razonable siente aversión por los asesinos comunistas, pero esto les costó sufrir represalias muy dolorosas. El 8 de febrero de 1918, el Ejército Rojo tomó Kyiv y cometió una masacre en la que murieron tres mil personas.

Hetman Pavló Skoropadski

El segundo Hetmanato

Los cosacos, siempre rebeldes, reaccionaron como tradicionalmente saben hacerlo, levantándose en armas contra la Cuarta Proclama Universal y las embestidas bolcheviques. A ellos (los cosacos) se unieron diversos grupos de autodefensa regional con los que formaron el Movimiento de Cosacos Libres y después celebraron un congreso para restaurar el Hetmanato. Pavló Skoropadski fue elegido Hetman.

Se disolvió la Rada definitivamente y se restauraron algunas viejas costumbres de la época zarista. Esta restauración contaba con el apoyo del Imperio Alemán dentro del marco de las hostilidades de la Primera Guerra Mundial.

Directores ucranianos.

Existencia efímera

El Segundo Hetmanato dio relativa estabilidad a los sistemas financiero y judicial, restauró la propiedad privada e inició un programa de fortalecimiento de la cultura ucraniana fundando la Academia de Ciencias de Ucrania con respaldo de la Universidad de Dnipró, pero cometió costosos errores que le costaron su consolidación como abolir derechos laborales y limitar los derechos civiles. En junio de 1918, firmaron la paz con los Bolcheviques pero por su relación con el Imperio Alemán, no consiguieron el reconocimiento de la Entente compuesta por Francia y el Reino Unido. El 11 de noviembre de 1918, con la firma del armisticio que terminó la Primera Guerra Mundial, los derrotados alemanes retiraron sus tropas de Ucrania.

El Hetman tuvo que buscar ese necesario apoyo externo en el Movimiento Blanco Ruso, enemigos naturales de los bolcheviques, accediendo a formar parte de la Federación de Naciones de Rusia, el proyecto nacional contrario al comunismo. El Segundo Hetmanato tuvo una efímera existencia de ocho meses, derrocado por un levantamiento del líder militar de la República Popular, Simon Petliura.

Simón Petliura.

El Directorio ucraniano

En diciembre de 1918 se restauró la República Popular Ucraniana tras la derrota del Segundo Hetmanato estableciendo un directorio, pero a pesar de los esfuerzos de los directores Volodímir Vinnichenko y Simon Petliura, este directorio fue aun más efímero que la restauración del Hetmanato.

En febrero de 1919, el Directorio abandonó Kiyv y se retiró hacia el oeste tras un brutal ataque del Ejército Rojo. Los directores y socialistas moderados huyeron a occidente en busca de respaldo internacional. No lo encontraron.

En noviembre de 1918, el ejército afín al Directorio tomó Leópolis y proclamó la República Popular de Ucrania Occidental. Esta nueva república entró en guerra al instante con la recién independizada Polonia por el control de los despojos territoriales que quedaban del Imperio Austro-Húngaro en los Cárpatos y Galitzia.

El 22 de enero de 1919 en la Plaza Sofía de Kyiv, se proclamó el Acta de Unificación de ambos proyectos de nación ucraniana. Esto no detuvo a los polacos que recuperaron Leópolis y en la primavera de 1919 lanzaron una feroz ofensiva con la que Polonia y sus aliados rumanos y checoslovacos ocuparon todo el territorio de la República Popular de Ucrania Occidental.

El zar Nicolás II con su esposa e hijos.

La carnicería de Ekaterimburgo

¿Qué fue del último zar de Rusia?, bueno, Nicolás II fue asesinado junto a su familia de la forma mas ruin y sanguinaria por los bolcheviques de Ekaterimburgo en 1918. El pusilánime zar no tenía intenciones de pelear por su corona y lo que buscaba con desesperación era huir junto a su familia, pero ni su primo hermano, el Rey Jorge V del Reino Unido, aceptó darles refugio a pesar de que previamente les había ofrecido el asilo.

Ícono de los Santos Mártires de la familia real.

Santos Mártires

Es verdad que Nicolás fue, como sus inmediatos antecesores, un pésimo gobernante. De alguna forma, ejecutarlo en solitario era lo justo, pero la saña con la que los bolcheviques asesinaron a su esposa, hijas y al pequeño heredero, rematándolos a culatazos mientras agonizaban escandalizó hasta al mismo Lenin. Pasaron 5 años entre la abdicación de Nicolás, su asesinato y el establecimiento del siguiente régimen.

En agosto de 2000, la Iglesia Ortodoxa Rusa canonizó al último zar y a su familia y los elevó a la categoría de Mártires del Comunismo, aunque ese titulo también debe darse a las millones de víctimas producto del genocidio rojo alrededor del mundo.

Soldados bolcheviques.

Guerra Civil Ucraniana

En marzo de 1919, se celebró en Járkov el tercer congreso de los Soviets de Ucrania, adoptando la Constitución Soviética y proclamando la República Socialista Soviética de Ucrania.

A principios de junio, todas las repúblicas socialistas soviéticas formaron una unión político-militar; se abolió la independencia del país y se implementó la política del Comunismo de Guerra, enfocada en confiscar alimentos y bienes de consumo y racionarlos, obviamente, bajo una represión brutal para los que se opongan.

Soldados del Ejército Blanco.

Necedad zarista

Como era de esperarse, hubo un descontento masivo ante el Comunismo de Guerra lo que provocó que en Dnipró estallara una rebelión dirigida por Nikifor Grigoriev. A esta revuelta campesina se unió un ejercito de voluntarios afín al Movimiento Blanco de Rusia bajo el mando del General Denikin además de apoyo británico y francés.

Los sublevados expulsaron a los Bolcheviques, ocupando Dnipró, Járkov, Odesa y la región del Donbás, pero cometieron el error de restaurar el agotado y repudiado orden zarista, condenándose al fracaso.

Simón Petliura y el líder polaco Józef Pilsudski.

Guerra Polaco-Soviética

Tras la Primera Guerra Mundial, debido a la falta de claridad en las fronteras, la recién nacida Segunda República de Polonia mantuvo disputas territoriales con Rusia y Ucrania. Los partidarios que quedaban de la República Popular Ucraniana se unieron al bando polaco mientras que los comunistas ucranianos, obvio, lucharon en el bando de la Rusia bolchevique.

En julio de 1919, fuerzas leales a la República Popular lanzaron una ofensiva que tomó Kyiv. Los comunistas lanzaron una contraofensiva a principios de diciembre, forzando la retirada de las tropas de la República Popular. En el tercer intento de ocupación de Ucrania, los bolcheviques adoptaron consignas nacionalistas como la independencia y el estatus de oficial para el idioma ucraniano. Mientras eso pasaba, el este del Donbás fue anexado por Rusia por supuestas razones administrativas.

Ucrania al final fue conquistada por el comunismo y se convirtió en la República Socialista Soviética de Ucrania.

Mapa tras la ofensiva polaca del verano de 1919.

Delimitando fronteras

En la Conferencia de Paz de París, se transfirió el territorio de Ucrania Occidental a Polonia y tras la desaparición el gobierno exiliado de la República Popular, las región de Besarabia quedó bajo el dominio de Rumania y Transcarpacia bajo el dominio de Checoslovaquia. En abril de 1920, Polonia y Ucrania establecieron al río Zbruch como frontera natural.

Vladimir Ilich Ulianov «Lenin».

La hoz y el martillo

En diciembre de 1922, las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Transcaucasia firmaron el Tratado de Creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

La Unión Soviética fue el primer estado nación que implementó el comunismo como sistema de gobierno. Era una entidad federativa compuesta por 15 repúblicas constituyentes en su máxima extensión, bajo un sistema político de partido único centralizado en Moscú. La República Socialista Soviética de Ucrania existió hasta 1991, año de la disolución de la U.R.S.S.

Nunca faltaron movimientos nacionalistas y hasta hubo un efímero intento de crear un estado ucraniano en los Cárpatos, pero ese territorio fue engullido por Hungría en menos de un año. Ucrania estuvo sometida al Kremlin de Moscú bajo la cortina de hierro por 69 años.

Iosif Stalin, Nikita Jrushchov, Vladimir Lenin, Leonid Brezhnev y Mijaíl Gorvachov.

Camarada Primer Secretario

La Unión Soviética tuvo siete líderes desde su creación hasta su colapso en 1991. El primer líder de la U.R.S.S. fue, obvio, Vladimir Lenin, el padre operativo e ideológico del Comunismo.

Lenin murió de una apoplejía en 1924 tras solo dos años de haberse creado la Unión Soviética y cinco desde que se convirtió en el líder de la nación. A Lenin le faltó tiempo para implementar muchos de sus represivos y opresivos proyectos de ingeniería social.

Iosif Stalin.

Hecho de acero

El sucesor de Lenin fue un hombre originario del Cáucaso georgiano llamado Iósif Vissariónovich Dzhugashvili. ¿No te suena el nombre?, es por que ese tal José hizo historia con el seudónimo que reemplazó su apellido real. Del vocablo Stal, que en ruso significa “acero”, mas el sufijo que significa “hecho de” y que lo relacionaba a Lenin, su mentor político e ideológico. José de Acero, Iósif Stalin, uno de los autócratas mas conocidos de la historia y sobretodo, un genocida consumado.

Elemento de la propaganda de un plan quinquenal.

Delirios de cinco años

Bajo su gobierno, de 1924 a 1953, se aplicaron duras políticas de colectivización e industrialización a través de los famosos “planes quinquenales”, es decir, periodos de cinco años donde se debían cumplir objetivos de producción y crecimiento económico.

El tema, es que los delirios comunistas son incompatibles con la realidad, sobretodo en materia económica, por lo cual, es normal que broten la resistencia y la oposición.

Al régimen de Stalin se le atribuye la muerte de cerca de 15 millones de personas, casi el triple de las víctimas del Holocausto perpetrado por la Alemania Nazi.

Mentira y terror

Para ejecutar los planes quinquenales, Stalin construyó su poder sobre los que, citando al periodista y escritor español, Federico Jiménez Losantos, son los dos pilares del comunismo: la mentira y el terror.

La mentira, a través de propaganda, adoctrinamiento y culto a la personalidad y el terror contra los que esa propaganda marcaba como enemigos del estado.

Stalin fue un maestro para sacar provecho de la mentira y el terror, al punto que inspiró a otro sociópata que si bien detestaba el comunismo, admiraba su aparato de propaganda y sus métodos de control social los cuales interpretó y aplicó bajó su reinado del terror en Alemania que llevó al mundo a la catástrofe. Si, es Adolf Hitler.

Con el paso de los años, ambos personajes ruines fueron superados por otro tirano rojo que haría ver a Stalin y Hitler como novatos. Hablo de Mao-Tse Tung, pero ese será tema de otras entregas.

Niños ucranianos víctimas del Holodomor.

Holodomor

Holodomor, palabra de la lengua ucraniana que significa: “matar de hambre”. Un nombre muy preciso para el genocidio ucraniano.

Para resumir. Las políticas de colectivización agraria de Stalin provocaron –de forma deliberada y punitiva– una atroz hambruna que mató entre seis y doce millones de ucranianos entre 1932 y 1933, ¿por qué?, por ser pequeños propietarios de tierra que prosperaban en uno de los suelos mas fértiles del mundo. En la retorcida y resentida mente enferma de odio de quien simpatiza con el comunismo, un pequeño propietario que trabaja su una parcela heredad que ha pertenecido a su familia por generaciones, es un enemigo de la sociedad.

A esos pequeños propietarios ucranianos, que como es normal, se oponían a la colectivización, el estalinismo dio el mote peyorativo de “Kulaks”, palabra rusa que literalmente significa: “Puño”, en alusión a los antiguos terratenientes aristócratas de la época de los zares.

GULAG.

Puños y campos

Es en este periodo donde se crean los primeros campos de concentración y trabajos forzados con fines correccionales, los GULAG, acrónimo del departamento encargado de su administración y que, por obra de la casualidad, es homófono al término con el cual se catalogó a muchas de sus víctimas. Estos campos son la «obra maestra» más infame del estalinismo y que fueron replicados en todos los sitios del mundo que tuvieron la desgracia de padecer el totalitarismo.

Para ser catalogado como Kulak y ser enviado a morir de hambre, frío y explotación a un GULAG, bastaba con hacer acopio de unas cuantas papas, cebollas, harina, unos huevos y algo de tocino para alimentar a tu familia con el fruto de tu trabajo en el campo. Sumado a lo anterior, Stalin castigó con particular e inhumana saña a los ucranianos para inhibir cualquier movimiento nacionalista que buscara la independencia.

El Holodomor fue tan lesivo y brutal que están documentados casos de canibalismo producto de la desesperación por la hambre y por increíble que parezca, no fue peor a otras matanzas y crímenes de lesa humanidad cometidos bajo el amparo del comunismo alrededor del mundo.

Por décadas, rusófilos y apologistas del comunismo niegan la tesis del genocidio argumentando que esas hambrunas no fueron padecidas solo por los ucranianos si no por toda la población soviética (como si eso minimizara el hecho) y que además, los culpables fueron los propios ucranianos por “acaparar” y “sabotear” las cosechas y cultivos. En fin. Esa es la catadura moral de los comunistas y socialistas radicales, seguidores de la ideología mas destructiva de la historia humana.

Purgas

Stalin ejecutó muchas campañas de represión política para acabar con sus rivales, disidentes y sectores indeseables de la población. Estas campañas de represión y terrorismo de estado son conocidas como la “Gran Purga”.

Las víctimas de la purga fueron miembros indeseables de alto rango dentro del Politburó como Sergei Kirov, cuyo asesinato fue notoriamente por órdenes de Stalin, pero que sirvió como pretexto para desatar el terror contra otros líderes ideológicos revolucionarios como León Trotsky, asesinado en la Ciudad de México.

El estalinismo presentó a Trotsky como el chivo expiatorio de la muerte de Kirov por lo cual, desató toda su furia contra sus seguidores, pero también contra minorías y sectores enteros de población; encarcelando, deportando a campos de concentración y ejecutando a los que consideraba enemigos del estado. Esta violencia generalizada consolidó el poder de Stalin en vísperas de una gran prueba.

Viacheslav Molotov y Joachim von Ribbentrop.

Ribbentrop-Molotov

En 1939, la Alemania Nazi y la Unión Soviética firmaron el famoso pacto Ribbentrop-Molotov. Nazis y soviéticos acordaron la no agresión y la tolerancia mutua para ampliar sus respectivas extensiones territoriales; el Tercer Reich en Polonia y la U.R.S.S. en Galitzia y Bucovina.

Al final, era lógico que dos de los gobiernos mas infectos, nefastos y dañinos de la historia, liderados por dos de los seres más despreciables que han habitado la Tierra, terminaran traicionándose. Las preguntas eran ¿cuándo? y ¿quién?.

Ideologías infectas

Tras desatar la Segunda Guerra Mundial con la invasión a Polonia de 1939, ocupar media Europa y tener bajo asedio al Reino Unido, Hitler volcó su maquinaria bélica hacia la Unión Soviética con el objetivo de hacerse con el control de sus abundantes recursos naturales y energéticos.

Los argumentos nazis para justificar la invasión de la Unión Soviética era la búsqueda de la extensión oriental del Lebensraum, el “espacio vital” que supuestamente necesitaba Alemania para garantizar su seguridad, además del correcto aprovechamiento de los recursos del vasto territorio soviético por parte de los alemanes que dentro de la infecta ideología nazi eran considerados Übermensch, súper humanos, a diferencia de los pueblos eslavos considerados Untermensch, infrahumanos, que debían ser esclavizados y exterminados.

Francotiradora del Ejército Rojo durante la defensa de Stalingrado.

La Gran Guerra Patria

En junio de 1941, el Blitz se lanzó contra el Ejército Rojo en la Operación Barbarroja formando el Frente Oriental de la Segunda Guerra Mundial. La Wehrmacht se acercó a Kyiv en pocas semanas y en octubre capturaron Odesa, en noviembre asediaron Sebastopol y llegaron a estar a un puñado de kilómetros de Moscú.

En zonas del Báltico y sobretodo, de Ucrania, hubo sectores de la población que recibieron como libertadores a los alemanes en su avance inicial. Cuando el Ejército Rojo recuperó Ucrania y el Báltico, el régimen soviético deportó a millones de personas acusadas de “traición” y “colaboracionismo” con los nazis.

En la mente idiotizada de los nostálgicos del comunismo, ese supuesto colaboracionismo es la justificación ideal para la opresión que el régimen soviético ejerció sobre el pueblo ucraniano y que le marcó el estigma de pro-nazi.

Esos idiotas rojos, trasnochados y fanáticos adoctrinados en el burdo resentimiento, jamás se ponen a pensar en la razón que llevó a millones de personas, muchas sobrevivientes del Holodomor, a mirar con buenos ojos a los primeros que llegaron y sacaron a los comunistas de su tierra, a pesar de que durante la ocupación, al darse cuenta que el Tercer Reich era de la misma baja estofa que el régimen de Stalin, comenzaron a surgir focos de resistencia. El pueblo ucraniano ha resistido y enfrentado a dos frentes al nazismo y al comunismo.

Soldado del Ejército Rojo izando la bandera la U.R.S.S. en el Reichstag de Berlín.

La medalla de la victoria

Al final, el Tercer Reich se estrelló en Stalingrado y sus panzers fueron derrotados por los tanques soviéticos en Kursk, poniendo a la Alemania Nazi a la defensiva y al Ejército Rojo en camino izar la bandera de la Hoz y el Martillo en el Reichstag de Berlín en mayo de 1945, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa.

La derrota de Hitler es la incuestionable gran hazaña del régimen soviético y del estalinismo. Esto consolidó a la Unión Soviética como una superpotencia y encumbró a Stalin como uno de los hombres mas poderosos del mundo. El tema, es que el triunfo sobre el Tercer Reich, es lo que hace que el comunismo siga teniendo adeptos en el siglo XXI, a pesar de ser una ideología genocida.

Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Stalin en Yalta.

Aliados incómodos

Durante la Segunda Guerra Mundial, ya había tensiones entre Stalin y los otros líderes aliados. Era obvio que estaban en el mismo bando solo por tener al Eje como enemigo en común, pero la realidad es que eran totalmente incompatibles.

Winston Churchill siempre desconfió de Stalin y tanto Roosevelt, como Truman y sobretodo, el General Eisenhower, comandante del ejército de los Estados Unidos, redoblaron esfuerzos para frenar los impulsos de algunos generales, como George Patton, que tras neutralizar a Hitler, propuso atacar al Ejército Rojo. Patton y Eisenhower tenían su punto.

Patton anticipó que la Unión Soviética iba a ser una amenaza seria en el futuro inmediato y que había que neutralizarla, pero Eisenhower, ya en camino a la Casa Blanca, sabía que neutralizar militarmente a un monstruo de ese tamaño y con la moral a tope era impensable e imposible.

A la hora de la repartición tras la guerra, el único de los vencedores que ejerció peticiones territoriales fue Stalin, que extendió las fronteras soviéticas. El resultado del nuevo orden emanado de la Segunda Guerra Mundial es el periodo conocido como la Guerra Fría, donde el mundo se dividió en dos bloques, uno afín a Estados Unidos y sus aliados de la O.T.A.N. y el otro a la Unión Soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia.

Deportados ucranianos.

Represalias

En abril de 1945 se firmó un acuerdo fronterizo y de intercambio de población entre la U.R.S.S. y Polonia además de la anexión de Transcarpacia. Las autoridades polacas, bajo presión del Kremlin, deportaron a los ucranianos fronterizos a las tierras alemanas recién adquiridas en el oeste en la conocida como Operación Vístula.

Setenta y ocho mil ucranianos catalogados como “no confiables” por el régimen fueron deportados a Siberia y cuarenta y tres mil jóvenes fueron arrestados por crímenes políticos «antisoviéticos» y medio millón de habitantes de las regiones occidentales de Ucrania fueron deportados a diversos confines de la U.R.S.S.

Opresión

Entre 1947 y 1949, Nikita Jrushchov, primer secretario del Partido Comunista de Ucrania, ejecutó una campaña de sovietización y rusificación de las regiones occidentales con la respectiva industrialización forzada y colectivización agrícola.

La represión siguió a tope por lo cual surgió el Ejercito Insurgente Ucraniano, U.P.A. en sus siglas en su lengua nativa. Este grupo armado de feroz ideología anticomunista y antifascista resistió al régimen de Stalin siempre con la esperanza de que la Guerra Fría terminara por calentarse y así recibir apoyo de occidente. El U.P.A. no logró resistir los embates de la maquinaria del estado soviético y en 1950, abandonaron la lucha tras el asesinato de su líder.

En marzo de 1953, Stalin murió de la misma manera que Lenin, de una apoplejía y Jrushchov fue su sucesor.

Nikita Jrushchov.

Desestalinización

Nikita Jrushchov inició su gestión en plena reconstrucción de la post guerra y en principio de la Guerra Fría, la cual inició con una Unión Soviética muy fortalecida en cuanto a imagen e influencia.

Jrushchov se moderó en comparación a su predecesor; relajó los mecanismos de represión y control social y liberó presos políticos de los GULAGS, iniciando el proceso llamado Desestalinización. Esto solo se aplicó en el interior, ya que en el exterior, Jruschchov no tuvo miramientos a la hora de reprimir brutalmente movimientos anticomunistas en su área de influencia como Hungría y Polonia.

Conformación definitiva del territorio ucraniano bajo la U.R.S.S.

Definiendo a Ucrania

En 1954, la península de Crimea, de cultura y habla rusa, fue transferida por el Soviet Supremo de la U.R.S.S. a la R.S.S. de Ucrania en afán de simplificar su administración. La península pasaba a ser abastecida de electricidad y agua y conectada a carreteras y vías férreas desde Ucrania, a la cual también le fueron asignados territorios que habían pertenecido a Checoslovaquia, Rumania y Polonia, dando a Ucrania la conformación territorial contemporánea.

Jrushchov.

Deshielo

Bajo el mando de Nikita Jrushchov la Unión Soviética inició un periodo de apertura al que se le conoce como Deshielo.

La U.R.S.S. mejoró en sus relaciones exteriores y una serie de reformas enfocadas a incentivar el consumo y la construcción de vivienda mejoraron sustancialmente las condiciones de vida de la población detonando el momento mas próspero de la economía soviética. A pesar de esto, las reformas agrarias y administrativas de Jrushchov fueron improductivas por que, bueno, así es el comunismo.

Mao Tse-Tung y Nikita Jrushchov.

El cisma rojo

A principios de la década de 1950, se dio el rompimiento entre la Unión Soviética y la recién creada República Popular China liderada por el genocida Mao-Tse-Tung.

El maoísmo, la interpretación mas retorcida del comunismo, consideraba que Moscú tenía demasiados acercamientos a occidente, acusando al régimen soviético de revisionismo ideológico (¿?). La ruptura chino-soviética dividió al mundo comunista, haciendo que sus países alineados se cuestionaran si cubrirse bajo el manto rojo de Moscú o el de Beijing.

Yuri Gagarin (izq.) y Valentina Tereshcova (der.)

Guerra Fría

Armamentísticamente, la Unión Soviética produjo su primera arma nuclear en 1949, demostrando que su poderío era equiparable al de Estados Unidos, al menos, en cuestiones tecnológicas –nunca en producción– y comenzaron arrasando en la carrera espacial.

Cuando el Sputnik orbitaba la Tierra en 1957, en Estados Unidos no conseguían levantar 10 metros un cohete y nadie borrará la gesta de Yuri Gagarin, primer ser humano en viajar al espacio a bordo de la Vostok I y regresar en abril de 1961 además de poner en 1963 a la primera mujer en órbita, Valentina Tereshcova abordo de la Vostok 6 y ejecutar en 1965 la primera caminata espacial a cargo del cosmonauta Aleksei Leonov, además de enviar un par de sondas a la Luna.

La propaganda y los logros espaciales daban una imagen muy sólida de la U.R.S.S. que lideraba su bloque de naciones aliadas y el comunismo era la ideología de moda entre los politólogos y jóvenes idealistas alrededor del mundo. En esos momentos, parecía que la Unión Soviética duraría mil años.

Nikita Jrushchov y John F. Kennedy.

Misiles

El punto álgido de Jrushchov al frente de la Unión Soviética fue la crisis generada por el despliegue de misiles balísticos nucleares en Cuba en octubre de 1962. El hecho provocó que Estados Unidos respondiera enviando a su poderosa flota a establecer un área de exclusión naval.  De no ser por la prudencia y habilidad diplomática de Jrushchov y de John F. Kennedy y que por azares del destino, ninguna fragata o destructor de la U.S. Navy detectó alguna nave soviética en la zona, la Guerra Fría estuvo a nada de calentarse al punto de desatar el juicio final.

A pesar de lograr una salida diplomática de la crisis, Jrushchov generó descontento con las facciones mas radicales dentro del partido y con sus rivales políticos, lo que produjo una pérdida de prestigio para el dirigente, que fue forzado a dimitir y jubilarse en 1964 para ser sucedido por Leonid Brezhnev.

Leonid Brezhnev.

Brezhnev

En 1965, Brezhnev comenzó su gestión con la tradicional receta comunista queriendo hacer funcionar por decreto lo que era imposible con los antecesores, endureciendo la represión y la centralización.

Brezhnev inició un agresivo programa de colectivización agrícola desplazando de manera forzada a poblaciones enteras. Las medidas generaron un relativo bienestar social más por las bases dejadas por Jrushchov que por resultados de las reformas de Brezhnev, pero la realidad, esa enemiga implacable de los delirios utópicos y sin sentidos del comunismo, llegó en la siguiente década.

Brezhnev firmando los Acuerdos de Helsinki.

Disidencia ucraniana

En 1972, Volodímir Scherbitski, fue nombrado secretario del comité central del partido comunista en Ucrania y lanzó una nueva campaña de represión política contra intelectuales y opositores, aplicando la receta clásica: deportaciones, prisión, confinamiento en hospitales psiquiátricos y otras medidas represivas.

En 1976, se formó el Grupo de Helsinki de Ucrania para monitorear que la Unión Soviética cumpliera con los términos de los Acuerdos de Cooperación Europea firmados en Helsinki en 1975, sobretodo en el campo del respeto a los derechos humanos. El grupo fue formado por Mykola Rudenko, Petró Grigorenko, Levkó Lukiánenko, Iván Kandyba, Vasil Stus, Viacheslav Chornovil y otros líderes ucranianos.

Al año siguiente, la mayoría de sus participantes fueron deportados a campos de concentración y Ucrania padeció una feroz campaña de rusificación. La realidad es que la Unión Soviética firmó los Acuerdos de Helsinki en la búsqueda de aliviar las tensiones nucleares pero era obvio que lo tratado ahí era totalmente incompatible con la tiranía comunista.

Construcción de un gasoducto.

Explotando a Ucrania

En 1977 se promulgó la nueva Constitución de la Unión Soviética con el objetivo de sacar beneficios de la explotación de sus recursos naturales, energéticos e hidrocarburos. Se instaló una red de oleoductos y gasoductos para llevar el gas y petróleo siberiano a través del subsuelo ucraniano. La centralización de la economía terminó por agotar los recursos de Ucrania, una nación cuyo principal recurso es uno de los suelos mas fértiles y productivos del mundo, fue arrastrada a una urbanización descontrolada que movió a cuatro millones de campesinos a núcleos urbanos, descendiendo la tasa de natalidad y disparando el envejecimiento de la población.

El inicio del colapso

En la era Brezhnev comenzó el inicio del colapso soviético partiendo de detalles como la derrota en la carrera espacial. A pesar de los intentos de reformar y abrir el régimen y promulgar una nueva constitución para mejorar la ruinosa economía pero claro, siempre dentro de los parámetros del comunismo para encaminarlo a un socialismo desarrollado.

Los altos precios del petróleo generaron buenas divisas con los que artificialmente se resanaron las grietas económicas, pero las sanciones internacionales por la invasión a Afganistán y la caída de los precios del petróleo, hicieron que la realidad diera una sonora bofetada a la Unión Soviética.

Muyahidines afganos celebrando tras derribar un helicóptero soviético.

El obstáculo Muyahidín

La invasión a Afganistán no solo provocó el boicot occidental a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, si no que desnudó muchas carencias y debilidades de la maquinaria bélica soviética. El Kremlin desplegó todo su poderío y fue incapaz de detener a la insurgencia Muyahidín. La guerra en Afganistán se estancó por catorce años hasta la desintegración de la U.R.S.S., costándole 15,000 bajas al Ejército Rojo y dio un golpazo a su prestigio militar. En este contexto se dio la muerte de un anciano Leonid Brezhnev, en 1982.

Mijaíl Gorvachov.

Perestróika

A Brezhnev lo sucedieron Yuri Andropov y Konstantin Chernenko, ambos no duraron mas de un año a la cabeza del mastodonte soviético, hasta que en 1985 se dio la asunción de un personaje que fue viento fresco en el Kremlin, Mijaíl Gorbachov.

Gorbachov inició un programa de profundas reformas con el objetivo de liberalizar la vida publica y social, rescatar la economía y renovar la política soviética, por primera vez, sin intentar recurrir a las típicas colectivizaciones, programas de industrialización, represión y terror.

Gorbachov también redujo la producción de armamento, buscó mejorar sus relaciones con occidente y comenzó a retirar paulatinamente tropas de Afganistán. En el exterior, no hizo nada por detener la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania y la pérdida de influencia soviética en Europa Oriental que poco a poco se alejaba del socialismo.

A estos procesos reformadores del gobierno de Gorbachov se les llamó: Uskoreniye, la aceleración, Glásnost, la apertura y la mas conocida de todas, Perestróika, la reconstrucción.

Trabajador de central nuclear.

Chernóbil

El reformador gobierno de Gorbachov no quedó exento de dolor y tragedia.

En abril de 1986, explotó el reactor de la central nuclear de Chernóbil. Esta tragedia en suelo ucraniano fue una especie de símbolo ominoso que reflejaba lo que era internamente la Unión Soviética en materia política, económica y social.

Los daños de esta catástrofe se extendieron en un radio de cincuenta mil kilómetros, afectando cientos de poblaciones afectando la vida de cien mil personas. Los efectos radiactivos siguen presentes en nuestros días.

La catástrofe nuclear dejó un profundo impacto en la sociedad soviética, sobretodo fuera de Rusia, encendiendo los sentimientos nacionales y movimientos emancipadores en las repúblicas bálticas y Ucrania.

Levkó Lukyanenko.

Emancipación ucraniana

En marzo de ese 1990, el Partido Comunista ya no tenía poder y aunque quisieran en Moscú, ya no tenían la fuerza para reprimir como en antaño los deseos emancipadores y democráticos de los ucranianos.

Surgieron diversos partidos políticos, destacando el Partido Republicano Ucraniano liderado por Levkó Lukyanenko. Se restableció la Rada Suprema y se convocaron las primeras elecciones. El 16 de julio de 1990, Ucrania proclamó la Declaración de Soberanía del Estado.

Los comunistas ya no tenían poder represor pero intentaron mantener el sistema renovando el tratado de unión en el proceso Novogariov contra el cual protestaron los estudiantes de Kyiv haciendo huelgas de hambre en la Plaza Maidán que gracias a la libre difusión en los medios de comunicación, inspiraron movimientos similares a lo largo de Ucrania.

Manifestantes lituanos.

La cortina cae en el Báltico

En abril de 1989, el ejercito rojo reprimió violentamente en Tbilisi a manifestantes partidarios de la independencia de Georgia; controlaron la situación pero no el incendio que se desató. El 11 de marzo de 1990, Lituania declaró su independencia de la Unión Soviética. En Estonia y Letonia tenían el mismo impulso emancipador pero se encontraron con resabios de represión de lo que quedaba del Ejército Rojo. En el Báltico nunca asimilaron de buena gana el comunismo.

Manifestante moscovita sacando de su vehículo a un soldado golpista.

El fin

En marzo de 1991 a pesar de que la conservación de la U.R.S.S. fue votada favorablemente con el 74% de los votos en un referéndum, este fue boicoteado y no reconocido por:  Lituania, Estonia, Letonia, Armenia, Moldavia y Georgia, que un mes después declaró su independencia. En Rusia, se realizó otro referéndum donde el 71% votó favorablemente para crear la investidura presidencial como jefe del estado.

Ante la inminente derrota política, las tropas afines al sistema salieron a las calles de Moscú para tratar de retomar el control. Los golpistas formaron un comité especial y Gorbachov fue detenido pero el recién proclamado primer presidente de Rusia, Boris Yeltsin, movilizó a sus partidarios a las calles deteniendo el golpe además de proscribir el Partido Comunista de Rusia. Este intento de golpe de estado para mantener el sistema soviético fue un fracaso y no hizo mas que acelerar su caída.

Independencia

En Ucrania, los comunistas –que todavía los había– adoptaron una actitud vigilante. No podían hacer más. Los comunistas pasaron de ser el poder fáctico y dominante a un estado marginal, por lo cual el 24 de agosto de 1990, en una sesión extraordinaria de la Rada Suprema, a los comunistas no les quedó mas opción que ceder ante las fuerzas democráticas y votar a favor de la declaración de independencia de Ucrania. En octubre de 1991, el parlamento ucraniano aprobó la ley sobre de ciudadanía y en noviembre estableció las fronteras nacionales.

El 1 de diciembre de 1991, el 90% de la población votó en referéndum a favor de la independencia, eligiendo a Leonid Kravchuk como el primer presidente de Ucrania además de constituir sus fuerzas armadas y jurar lealtad a la nación recién. Al siguiente día, la independencia fue reconocida por los gobiernos de Canadá y Polonia y 90 naciones más en el transcurso de los meses.

Tras Ucrania, declararon su independencia: Bielorrusia, Moldavia, Uzbekistán, Kirguistán y Azerbaiyán.

Decían que duraría mil años. No llegó a setenta

En Moscú, tras la elección y consolidación de Boris Yeltsin, Mijaíl Gorbachov dimitió y entregó los poderes. La bandera roja de la hoz y el martillo que acompañó a Lenin y sus bolcheviques hasta su ascenso al poder. La bandera que flameaba orgullosa tras ser izada por los soldados del Ejercito Rojo en el Reichstag de Berlín firmando la gran victoria del Camarada Stalin sobre la Alemania Nazi. La primera bandera que cruzó la atmósfera terrestre pintada en la librea de la Vostok 1 con el Mayor Gagarin abordo y que orbitó sobre la humanidad pintada en el fuselaje de la Estación MIR. Esa bandera del uniforme de los portentosos atletas que disputaban la supremacía olímpica.

La bandera donde se cobijaron dictadores y tiranos periféricos bajo el amparo de Moscú, a costillas del bienestar y las libertades de sus pueblos y con la que, a pesar de las masacres perpetradas en nombre de la Dictadura del Proletariado, con la que siguen soñando, aun en nuestros días, académicos e idealistas nostálgicos trasnochados de la cortina de hierro.

El 25 de diciembre de 1991, esta bandera, la de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, fue arriada del Kremlin de Moscú tras sesenta y nueve años y fue sustituida por la enseña blanca, azul y roja que antes enarbolaron los zares y que a partir de ese momento, representa a la Federación Rusa.

Boris Yeltsin.

Federación

La Federación Rusa es la heredera de los poderes y la estructura soviética. En un principio, se intentó que el nuevo estado ruso fuera una democracia liberal similar a las de Europa Occidental, pero en toda la historia política de Rusia, el único sistema conocido es la autocracia alrededor del Príncipe de Moscú, el Zar, el Camarada Primer Secretario del Partido o el Presidente. Para la nueva Rusia fue imposible lograr gobiernos representativos debido al enfrentamiento entre el jefe del estado y el parlamento lleno de facciones anárquicas.

A pesar de dar indicios de demócrata y reformador, Boris Yeltsin resultó el típico autócrata ruso que despreció al parlamento y llenó el gobierno de lacayos a su servicio. Yeltsin se salió de control absoluto cuando tras la crisis constitucional de octubre de 1993, envió un escuadrón de tanques a bombardear la sede del parlamento en Moscú, poniendo a Rusia al borde de la guerra civil como en el otoño de 1917.

Autócratas rusos.

Autocracia endémica

Tras este acto demencial, nadie se opuso al presidente Yeltsin que, sin contrapesos, impuso una nueva constitución que prácticamente concentraba el poder en la figura del Jefe del Estado.

Económicamente la nueva federación tuvo una transición dolorosa del comunismo al libre mercado. La nueva oligarquía con raíces en el viejo sistema soviético no propició ningún cambio. Los nuevos multimillonarios rusos son los mismos poderosos del sistema soviético enriquecidos por sus lazos corruptos con el régimen y no producto del emprendimiento.

La población, acostumbrada a la economía dirigida encontró serios problemas para adaptarse a las nuevas realidades, eso si, sin intenciones de restaurar el comunismo a pesar del crecimiento de grupos políticos nostálgicos.

La economía rusa se recuperó a finales de la década de los noventa tras una severa crisis en 1998, pero el prestigio de Yeltsin estaba por los suelos. El primer presidente de la Federación Rusa dimitió en los primeros minutos del año 2000 a favor de su primer ministro, un tipo originario de la antigua capital imperial, Petrogrado, antiguo coronel del K.G.B. y dirigente del Servicio Federal de Seguridad, su agencia sucesora, ¿su nombre?, Vladimir Vladímirovich Putin.

Los 6 presidentes de Ucrania desde su independencia a la actualidad.

Ucrania resiste

Para Ucrania la transición desde el comunismo tampoco fue fácil y desde su proclamación ha sufrido diversas crisis políticas, económicas y exteriores pero siempre con el objetivo claro de ser una democracia liberal similar a las de Occidente, a pesar de padecer una clase política corrupta hasta la médula y contar con grupos de poder de filiación pro-rusa que han gobernado el país.

Desde su proclamación como nación independiente, Ucrania ha tenido seis presidentes: Leonid Kravchuk, el primero, quién afrontó la difícil transición desde la era soviética. El segundo, Leonid Kuchma, logró integrar al país en Europa y por primera vez Ucrania gozó de cierta estabilidad política pero las formas autoritarias como encarcelar sin motivo a la líder de la oposición y un sucio proceso electoral lo llevaron a afrontar la Revolución Naranja además de cierto aislamiento internacional por vender equipo militar a un paria mundial como Saddam Hussein. Su sucesor Viktor Yunshchenko, consiguió por primera vez crecimiento económico relativamente sostenido frenado por la crisis económica mundial de 2008 y los conflictos energéticos con la Rusia de Putin, hostil hasta hasta la náusea con Ucrania.

A Yunshchenko lo sucedió el pro-ruso Viktor Yanukovich que en afán de no incomodar al tirano vecino al que debía favores, echó para atrás la inminente entrada de Ucrania a la Unión Europea en 2014, estallando las protestas del Euromaidán en Kyiv que desataron la llamada Revolución de la Dignidad.

Miliciano pro-ruso de la región del Donbás.

El Donbás y Crimea

En medio de esta crisis es cuando inicia el actual conflicto entre Rusia y Ucrania, con la intervención militar rusa del Donbás y Crimea, en apoyo a las milicias separatistas que reclaman la formación de las repúblicas independientes de Luhansk y Donetsk, obvio, alineadas a Rusia.

Obviamente esas repúblicas separatistas solo son reconocidas por Moscú, mientras Crimea, de plano, ya fue anexionada a la Federación Rusa gracias a un referéndum que no reconoce ninguna nación mas que Rusia. La actuación de las fuerzas armadas ucranianas en estos conflictos fue bochornosa, desde soldados que se rendían sin oponer la mínima resistencia o que de plano, se unían al bando ruso, por lo cual, Ucrania se enfocó en reformas militares. Yanukovich, que como era de esperarse terminó huyendo del país para refugiarse en Rusia como lacayo de la corte de mafiosos y oligarcas serviles a Putin.

El sucesor de Yanukovich fue Petró Poroshenko, que heredó el puesto en medio de la mayor crisis política, económica y militar del país, en critico riesgo de perder hasta su soberanía. En 2019, a Poroshenko le sucedió el actual presidente Volodímir Zelenski, un actor judío que paso de hacer comedias románticas y sátiras políticas a liderar al país en su momento mas crítico, dando una feroz resistencia ante los delirios expansionistas del autócrata que habita el Kremlin, luchando por la propia existencia de la patria ucraniana.

Zar, Camarada y Presidente

En el año 2000, Vladimir Putin se hizo sin muchos problemas con la presidencia arrasando en las elecciones. En 2004, fue reelegido con un aplastante 71% de los votos y sus aliados barrieron las elecciones legislativas en unos comicios sospechosos. Desde un inicio, Putin se mostró claramente autoritario en cuanto a su relación con el poder legislativo plagado de aliados y la sociedad civil.

En un corto periodo de 2008 A 2012 el inquilino del Kremlin fue Dimitri Medvedev, aunque este personaje en realidad es una de las mascotas predilectas de Putin, que ejerció como Primer Ministro durante ese mandato aunque era obvio quien gobernaba. Putin retomó el cargo en 2012, por la vía electoral, eso si, el cual detenta hasta la fecha y detentará, sin duda, de forma vitalicia o hasta que lo quiten de ahí.

Russia Today y Sputnik, los dos medios propagandísticos más importantes del gobierno ruso.

Propaganda

Vladimir Putin consiguió hacerse de muchos adeptos en el exterior llegando a encantar a diversos líderes mundiales. Un aceitado y eficiente aparato propagandístico, posicionó a Putin como un líder que generaba muchas simpatías y que daba la imagen de ser el líder de una Rusia capaz de albergar unos Juegos Olímpicos de Invierno, una Copa Mundial de Fútbol y otros eventos deportivos y culturales de gran envergadura que lo hacen quedar ante el mundo como el líder carismático e ideal capaz de domar osos, nadar en aguas gélidas, cabalgar con el torso desnudo presumiendo una gran forma física, pilotar aviones cisterna, ganar combates de judo y hasta demostrar su talento para tocar el piano en cadena nacional.

Es tal la efectividad del manejo de la propaganda del gobierno de Putin, que su figura une extremos en el mundo, ya que tiene adeptos en todo el mundo tanto en los grupos de ultraderecha como de extrema izquierda. Esto hace que se hable poco de su lado oscuro, el del autócrata criminal del guerra que persigue disidentes a los cuales gusta de envenenar y si sobreviven, encarcelar o la hostilidad abierta hacia minorías sexuales sin dejar de mencionar sus brutales intervenciones militares en Georgia, Chechenia, Siria y ahora en Ucrania.

Ensalada ideológica

La base ideológica de Vladimir Putin es uno de los objetos de análisis y debate mas recurrentes de nuestro tiempo. ¿En que cree el autócrata de la Rusia del nuevo milenio?.

En materia económica, se ha mostrado favorable al libre mercado y al capitalismo. Espiritualmente, se declara devoto cristiano ortodoxo y un férreo defensor del cristianismo oriental como símbolo nacional, pero ¿políticamente?, bueno, en ese rubro, Putin se ha mostrado abiertamente nostálgico del control político y social del comunismo, que al final, es el sistema donde el nació, creció y se formó profesionalmente y sirvió en uno de sus brazos mas represivos como el K.G.B.

El sueño guajiro y máxima añoranza histórica de Putin es que la Unión Soviética hubiera evolucionado como la República Popular China, que es tan vanguardista y capitalista económica y comercialmente, pero política y socialmente sigue bajo el mismo gobierno represor comunista de los tiempos de Mao. Putin ha dejado en claro esas añoranzas Urbi et Orbi definiendo a la caída de la Unión Soviética como la mayor desgracia de la historia de la humanidad.

Vladimir Putin y Volodímir Zelenski.

El tirano hostil

La hostilidad de Putin hacia Ucrania ha sido clara y abierta desde un principio. Putin ha cuestionado sin reparos la misma existencia de la nación ucraniana. Estos delirios le han llevado a montar maquinaciones absurdas para justificar la agresión a su nación hermana y vecina.  El punto culminante es el 24 de febrero de 2022 cuando la Federación Rusa inició su brutal ofensiva contra la nación y el pueblo ucraniano.

Los ucranianos no son las únicas víctimas de la brutalidad y desprecio por la vida humana de las tropas rusas. La víctima perpetua de la tiranía de Putin es el propio pueblo ruso, creador de una de las culturas mas sofisticadas y brillantes de la humanidad. El pueblo ucraniano merece la soberanía de su nación y el respeto a su integridad. El pueblo ruso merece la prosperidad, libertad y democracia y formar parte de la comunidad global.

El objetivo de Putin era derrocar al gobierno de Kyiv en tres días. La fantasía putinesca es ver a los ucranianos vitoreando a las tropas de la Madre Rusia, agradecidos por ser «liberados». Esa fantasía no se cumplirá por la feroz resistencia del pueblo ucraniano, cuyo triunfo, será el triunfo de la humanidad libre.

TEXTO E ILUSTRACIONES. Marco Guerrero

 

 

 

 

 

 

 

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